32 años son muchos años, ¿cómo empezó como bróker en la Bolsa de Madrid? No era nada muy habitual para una mujer en aquella época, en 1987…
Entonces era estudiante de Psicología y entré a trabajar como becaria en una empresa pionera en España en el mundo de la bolsa. El director era el introductor del chartismo en nuestro país, Heinz Peter Tornes. Nos pidió a todos los becarios redactar un currículum manuscrito y, por lo que sea, me eligió a mí. Luego me enteré de que su suegro era grafólogo y analizó todas las escrituras. Algo debió ver en la mía. (risas)
El caso es que Heinz Peter Tornes me formó en el chartismo y el análisis técnico. Lo usábamos cuando nadie lo usaba entonces en España, algo que hoy en día no se concibe en ninguna Sociedad de Valores. Luego le ayudé a hacer el primer boletín de bolsa en español, el boletín ATV (Análisis Técnico de Valores). Pero es cierto que nunca me imaginé que iba a acabar en el mundo de las inversiones porque a mí me interesaba la psicología, la mente. Y me sigue interesando.
Caer en tópicos es un error pero, ¿ha tenido que demostrar más en el mundo de la bolsa por ser mujer?
El mundo financiero es muy difícil tanto para hombres como para mujeres. Es verdad que ser pionera en cualquier sector es complicado pero a mí me ha servido para crecer. Siempre me he movido en un mundo de hombres, he hecho el trabajo que se me encomendaba, sin plantearme mi condición femenina. Es cierto que ha sido difícil, pero nunca he usado el ser mujer en el mundo de la bolsa para hacerme la víctima, lo odio. Todas las dificultades que me encontrado, como digo, las he utilizado para crecer.