El 2015 no ha hecho nada más que empezar pero, si nada lo remedia, promete traer mucho movimiento en los mercados. Al menos, así lo afirma la directora gerente del Fondos Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, tras asegurar que la economía mundial se enfrenta a un "fuerte viento en contra". Uno de los principales obstáculos para los países exportadores de petróleo será la caída continuada de los precios. Pero, ¿y los países emergentes?
El "viento en contra" del que habla Lagarde puede ser, por el contrario, el impulso definitivo para las economías en crecimiento. "2015 debe ser el año de la acción", afirma la responsable del FMI, en relación a la falta de avances tras el comienzo de la recesión. Ese mensaje también podría aplicarse para los emergentes que, a pesar de los esfuerzos, no terminan de arrancar.
Viento a favor
Para el Banco Mundial, que ha publicado esta semana sus Perspectivas Económicas Mundiales, ha indicado que tras el "decepcionante" año 2014 que hemos vivido, "los países en desarrollo deberían experimentar un alza en su crecimiento". Para el organismo, este crecimiento vendría ligado, en parte, al "impulso que generan los precios del petróleo bajos".
En esta misma teoría se basan los economistas de Citi para los que los bajos precios en las "commodities" permitirán a Asia disfrutar de mejores condiciones en el mercado. A pesar de todo, el banco estadounidense también señala que las perspectivas para Latinoamérica serán algo peores para los países exportadores de "oro negro".