El mundo de la asesoría y la inversión está cambiando bajo el paraguas de cambios en la legislación, la digitalización y la pandemia ¿Cómo ha afectado este 2020 al mercado y al sector?
Había tendencias que ya estaban ahí antes del 2020, provocadas por cambios regulatorios y por la digitalización, y de alguna manera estaban obligando al sector a ser más eficiente y conseguir una escala mayor para poder soportar los gastos que esto implica. El 2020 ha supuesto una aceleración en estas tendencias, pero entendiendo que la clave es ser capaz de aportar valor, dar un buen servicio a los clientes, que implica no perder el contacto personal con ellos.
¿Hacia dónde considera que tiene que apuntar el mundo del asesoramiento financiero y la gestión de activos? ¿Cuál es su principal valor añadido?
Es necesario que todos los procesos sean eficientes y cumplan toda la regulación para poder dedicar más tiempo a reuniones enriquecedoras con el cliente. Este año es un buen ejemplo del valor añadido que aportamos porque ha sido el más fácil para tomar malas decisiones, y nuestro principal objetivo es ayudar a nuestros clientes a tomar buenas decisiones en su vida financiera. Nuestra principal labor ha sido acompañar a nuestros clientes en un momento tan difícil y de alguna manera, conseguir que mantuvieran sus inversiones a pesar de la volatilidad que ha habido, pues al final, el resultado ha sido bastante digno en los mercados y para el que haya invertido, ha habido unas oportunidades extraordinarias.
El año que está siendo complicado para las empresas, ¿Cuál es la prospección de futuro de Abante para 2021?