La transformación digital de las pequeñas y medianas empresas (pymes) industriales en España sigue un proceso más lento en comparación con el resto de Europa. Por ello, cada paso que dan en el camino hacia la Industria 4.0 deben hacerlo con la seguridad de ir por el camino correcto y no cometer errores para no perder competitividad.Con el objetivo de examinar cómo están asumiendo las pymes este proceso, DIRIGENTES habla con el CEO de Digital Enterprise, Carlos Bayona.
¿En qué plazo sería conveniente que las pymes automaticen sus procesos para no perder competitividad?
Las grandes empresas son las que ya están en el camino, y estarán totalmente digitalizadas en 2-3 años; en el caso de la Pymes, sin embargo, se estima un plazo más largo, de unos 5 años. En ese plazo, el 50% de PYMES estarán digitalizadas; las que no lo estén, estarán retrasadas respecto a la media, y para cuando se den cuenta, puede ser muy tarde, pues el proceso de trasformación digital completo lleva como mínimo 3-4 años. Por tanto, si no se quiere perder competitividad, habría que tener como mínimo un plan de transformación ya. Ese plan te puede decir para cuándo puedes empezar, y para cuándo puede estar la transformación realizada; y ahí se ve si vas a estar en el vagón de cabeza de primeras empresas digitalizadas, o en el vagón de cola.
¿Cuáles son los errores que no debe cometer una pequeña o mediana empresa al iniciar la automatización de su negocio? ¿Les daría algún consejo?
Entre los errores más comunes que no se deben cometer está el de centrarse sólo en las necesidades actuales, y no en las que la empresa puede tener a futuro, y también el de centrarse en la tecnología y olvidarse de los objetivos de empresa. Por eso, entre los consejos que solemos dar, destacaría que hay que tener muy claro que, más allá de la tecnología, la auténtica clave en la transformación digital es la transformación que permite en la gestión. Por eso, siempre decimos que la implicación de la alta dirección es fundamental, como también lo es el compromiso del equipo y contar con un promotor interno que lidere el cambio y que transmita al equipo una sensación de urgencia para ponerse en marcha