Las oficinas de Netflix en Madrid no son un lugar de trabajo al uso: son un laboratorio creativo en el que cada detalle ha sido pensado para reflejar la identidad de la compañía y alimentar la imaginación de quienes las habitan.
El edificio se distribuye en cuatro plantas, cada una con un lenguaje propio. Las zonas de trabajo mantienen una estética homogénea, diseñada para favorecer la concentración y la colaboración.

En contraste, los espacios de servicio, como la cantina o la sala de proyección, apuestan por la diversidad y el dinamismo, convirtiéndose en puntos de encuentro donde las ideas fluyen de manera más informal.

Uno de los rincones más singulares se encuentra en la última planta: una terraza-jardín que integra naturaleza, confort e innovación, ofreciendo un entorno amable donde el equipo puede desconectar o continuar las reuniones al aire libre.

La tecnología también ocupa un lugar central. Sistemas audiovisuales de última generación, infraestructuras de datos avanzadas, climatización inteligente y soluciones de iluminación diseñadas para crear atmósferas distintas según el espacio forman parte del equipamiento.

