El cambio demográfico está generando importantes desafíos en los mercados de renta variable. Pero también oportunidades. En la actualidad, muchas empresas se benefician ya de la creciente demanda de los llamados silver agers, personas de más de 55 años con poder adquisitivo.
El mundo envejece
Se prevé que el porcentaje de personas de más de 64 años de la población total aumente rápidamente de aquí al año 2050. Actualmente, uno de cada diez habitantes del planeta tiene 65 o más años. Según el estudio «Perspectivas de la Población Mundial 2019» de la ONU, para mitad del siglo, serán uno de cada seis. Si ahora hay más de 670 millones de personas mayores de 60 años, se espera que la cifra aumente hasta los 2.000 millones en los próximos 35 años.
El envejecimiento es especialmente evidente en Latinoamérica y Asia, cuya proporción de personas mayores de 64 años se multiplicará más que por dos de aquí al año 2050, según las previsiones. En Latinoamérica, se espera que el porcentaje de personas mayores crezca del 9% actual al 19%, mientras que en Asia pasará del 9% al 18%. Ambas regiones tienen actualmente poblaciones relativamente jóvenes, mientras que Europa presenta un mayor envejecimiento geográfico. Por ejemplo, actualmente uno de cada cinco europeos (19%) tiene 65 o más años, mientras que en 2050, serán más de uno de cada cuatro (28%). La situación parece diferente en África, donde se estima que el porcentaje de personas mayores aumentará del 4% actual al 6% en 2050. África también está envejeciendo, pero sigue teniendo la población más joven con mucha diferencia, gracias a su alta tasa de natalidad. Actualmente, Japón tiene la mayor proporción de personas mayores: el 28% de su población. Según las previsiones, en 2050 Corea del Sur marcará el récord mundial, con un 38%. Por lo que respecta a Alemania, los porcentajes son del 22% en 2019 y del 30% en 2050.
Como es lógico, el envejecimiento de la población tendrá consecuencias de gran alcance para toda la sociedad. Desde el punto de vista social, el aumento del número de personas mayores afecta a la demanda de vivienda y sanidad. En el plano económico, cabe esperar cambios en el crecimiento económico, los índices de ahorro, el comportamiento de los inversores, el mercado laboral y los hábitos de los consumidores.