Todo empezó lejos de casa. Roberto Zúñiga volvió de un programa de intercambio en Estados Unidos con una certeza: la tecnología avanzaba muy rápido, pero muchas empresas seguían sin saber cómo aplicarla en su día a día.
Junto a su hermano Sergio, decidió convertir esa intuición en Simplia, una startup española nacida para acercar la inteligencia artificial al tejido empresarial. La oportunidad estaba en cerrar la distancia entre innovación y uso real.
La startup desarrolla chatbots multicanal y agentes telefónicos inteligentes para automatizar conversaciones con clientes. Su propuesta es sencilla: que una empresa pueda responder dudas, orientar al usuario, gestionar reservas o facilitar información sin depender siempre de una persona al otro lado.
No sustituye la relación con el cliente; la ordena, la acelera y la mantiene activa incluso fuera del horario comercial. La IA entra por la puerta más cotidiana: una consulta, una llamada, una cita.
Facilitar el camino
El salto llegó al detectar una necesidad común. Muchas compañías escuchan hablar de inteligencia artificial, pero no siempre saben por dónde empezar. Roberto lo resume como una brecha entre lo que ya existe tecnológicamente y lo que las empresas pueden implementar. En ese espacio trabaja Simplia: soluciones listas para usar, adaptadas al negocio y pensadas para resolver problemas concretos. Menos promesa tecnológica y más herramienta práctica.
La startup ya trabaja con diferentes clientes y colaboradores tecnológicos, combinando herramientas de IA para crear asistentes capaces de responder preguntas frecuentes, dirigir al usuario dentro de una web o mantener conversaciones de voz similares a las de un operador tradicional.
El foco está en sectores donde las llamadas y la atención al cliente consumen tiempo, recursos y paciencia. Reducir esperas también es mejorar la experiencia.
Mejor atención
Su impacto aparece en los momentos menos visibles: una consulta resuelta un domingo, una reserva gestionada fuera de hora, una empresa pequeña que puede atender mejor sin ampliar estructura.
En un mercado donde la automatización crece al ritmo de la IA generativa, Simplia busca que esa tecnología no quede solo en manos de grandes corporaciones. La innovación gana sentido cuando baja al mostrador.
Para Simplia, el futuro pasa por ayudar a más empresas españolas a usar IA sin perder cercanía ni claridad. La llamada, el chat y la consulta seguirán ahí. La diferencia estará en quién responde, cómo responde y cuánto tarda. A veces, emprender empieza escuchando mejor.