Según la firma, actualmente existen unos 844 productos cotizados de replica física disponibles en las Bolsas europeas, frente a los 780 de replica sintética. La principal diferencia entre ambos, es que los gestores de productos de replica física compran los valores subyacentes del índice, como acciones, bonos, etc. Con la replicación sintética, el gestor compra un contrato de swap con un banco de inversión que acuerda pagar la rentabilidad del índice a cambio de una pequeña comisión y de la rentabilidad del colateral mantenido en la cartera del producto.
Ahora, y por primera vez, el número de productos cotizados (ETP) de replicación en Europa ha superado la de replicación sintética. "Esta tendencia, de hecho, se retroalimenta: los inversores prefieren la replicación física, lo que empuja a los emisores a lanzar, en la medida de lo posible, este tipo de productos", indican desde la firma, donde destacan además el hecho de que los asesores financieros también están promocionando a los ETFs de replicación física "porque son más fáciles de entender para el cliente".
Según indican los expertos de Morningstar, este cambio de tendencia en el mercado de fondos cotizados ha sido también impulsado por el debate que desde hace años advierte sobre los posibles riesgos de la replicación a través de contratos de derivados.
De hecho, desde 2012, varios emisores de ETFs han decidido convertir algunos de sus productos de sintético a físico, incluyendo gigantes de la industria como Lyxor o Deutsche Asset Wealth Management.
Apetito por los fondos cotizados