La política monetaria es independiente. Pero, también es interdependiente. Coeure, BCE.
Se percibe fácilmente un creciente dilema que mantienen algunos bancos centrales. Debo admitir, por otro lado, que en Europa este dilema llega tarde con respecto a otros bancos centrales como la Fed. ¿A qué Dilema me refiero? Integrar la política económica, reduciendo el exceso de protagonismo actual de la política monetaria. Decía hace unos días otro consejero del BCE (Mersch) que los bancos centrales deben emplear todos los instrumentos disponibles para cumplir su mandato. Pero, también admitía que hay límites con respecto al margen de la política monetaria.
Pero, es cierto, en Europa el dilema en cuestión es más significativo considerando que estamos ante una Unión Monetaria de hecho, pero no bajo el resto de las condiciones en que podríamos hablar de una zona monetaria óptima. Una de ellas, la integración fiscal, se mantiene latente.
Con todo, el dilema al que me refería antes va mucho más allá. Y aquí entra la necesidad de aumentar la coordinación de las políticas económicas en la Zona Euro. ¿Cómo hacerlo cuando hay tantas parte a considerar? El BCE un lado y los diferentes gobiernos del área por otro. Con todo, es sólo cuestión de tiempo que está coordinación y búsqueda del "bien común" se materialice.
Volviendo a la conferencia de Coeure, señala que hay tres razones que hacen que la política monetaria no sea indiferente a las reformas estructurales: 1. La combinación de bajo crecimiento potencial y elevada deuda amenaza la estabilidad social europea; 2. La transmisión de la política monetaria requiere una economía sólida; 3. La convergencia económica y política es un prerrequisito para un buen funcionamiento de la Unión Monetaria.