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Puede parecer que tienen todo bajo control. Despachos panorámicos, decisiones millonarias, poder de transformación. Pero bajo esa superficie impecable, muchos CEOs comparten algo que rara vez se verbaliza: una profunda sensación de soledad.
Esa distancia emocional no es un fallo del sistema. Es parte de la arquitectura del liderazgo. ¿Qué implica ocupar el lugar más alto cuando la cima a menudo está despejada… y vacía?
Sentimiento mayoritario
En un estudio publicado por Harvard Business Review, el 50% de los CEOs encuestados admitió sentirse solo en su rol. Y un 61% aseguró que esa soledad afectaba negativamente a su desempeño. No es solo una sensación personal; es una variable de gestión.
«Construir una empresa es a veces un lugar solitario, porque estás condicionado, especialmente como hombre, a no mostrar vulnerabilidad… Pero una de las cualidades más infravaloradas del liderazgo es precisamente esa: la capacidad de ser vulnerable y pedir ayuda»
Howard Schultz, CEO de Starbucks.




