En España se estima que el coste de sustituir a un trabajador está entre 1,5 y 2 veces su salario anual. Esta cifra se une a una pérdida de productividad asociada y al impacto negativo y efecto llamada que puede tener en el resto de la plantilla.
Este hecho es aún más relevante si nos referimos a una pyme. En ese caso, la marcha de un trabajador puede tener graves consecuencias e incluso, en casos extremos, llevar al cierre a la empresa
Sumado al factor pérdida, los expertos en RR.HH. aluden también a un valor intangible, el sentido de pertenencia. Actualmente, nos encontramos con un mercado laboral en el que convergen tres generaciones con intereses distintos. Y si antes de la pandemia, la media de un asalariado en la misma empresa estaba en torno a los 5 años, tras el COVID se estima que ese dato se ha reducido a la mitad.
Todo ello ha impulsado que las empresas se preocupen cada vez más tanto por el bienestar de sus empleados como por su futuro económico y apuesten por brindar soluciones de previsión social que cubran el presente y el futuro de los trabajadores.

En este sentido, MAPFRE ha sido pionera y ha configurado un catálogo de soluciones aseguradoras y asesoramiento profesional para todas las empresas, de cualquier tamaño y sector de actividad, ofreciendo los productos y servicios más completos y adaptados a cada situación, con el objetivo de dar la mejor respuesta a través de la denominada Previsión Social Empresarial.
