La radio conecta desde hace un siglo a millones de personas en todo el mundo gracias a dos conceptos tan complejos como como simples: las ondas invisibles y la palabra. Noticias, música, cultura y entretenimiento sonoro han llenado el salón de muchos hogares, acompañado infinidad de trayectos en coche y compuesto las bandas sonoras de nuestras vidas a través de un medio que forma parte esencial de nuestro día a día.
Sin embargo, para una parte significativa de la población -1,25 millones de personas, según el INE-, este vasto universo de información, diversión o conocimiento ha permanecido fuera de su alcance. Se trata de las personas sordas o con discapacidad auditiva quienes, pese a la diversidad y evolución de los medios, han estado históricamente excluidas de la enriquecedora experiencia radial.
En un mundo en el que la tecnología ha permitido que las barreras de un derecho tan esencial como la comunicación se derriben poco a poco, el desafío de hacer accesible la radio para todos todavía estaba pendiente de abordar.
Pero esa demanda social está próxima a cumplirse gracias a una iniciativa pionera de la estatal Radio Nacional de España (RNE), que ha lanzado una emisión en pruebas de los programas de R1 a través de los canales de TDT en abierto, con imagen de los estudios en directo y un sofisticado sistema de subtitulación que todavía se está entrenando.
“Para nosotros este piloto supone el milagro laico de que las personas sordas puedan oír”. Así de poético se muestra Ángel García Castillejo, director de Políticas Audiovisuales, Servicio Público e Internacional en Corporación Radio Televisión Española (CRTVE) cuando cuenta ilusionado el proyecto “RNE para todos” que está siendo objeto de atención por parte de otros grandes grupos en el mundo, ninguno de los cuales se ha embarcado aún en un proyecto de estas características.
