TTIP, CETA y TPP. Esta amalgama de letras son las siglas de los nuevos tratados de libre comercio o TLC (por continuar con las siglas) que ahora preocupan a las principales potencias de todos los continentes.
Cada uno de estos acuerdos, reducido a una sucesión de siglas, no ha pasado desapercibido para nadie, debido a las controversias que cada uno de ellos han causado entre los países perjudicados, o favorecidos, por ellos.
TTIP
La última obsesión del presidente de los Estados Unidos, a día de hoy. Barack Obama se ha propuesto dejar la Casa Blanca con los deberes hechos en lo que a comercio exterior se refiere y para ello quiere firmar un acuerdo de libre comercio con los países de la Unión Europea (UE). ¿Pero cuál es el problema? El TTIP daría total libertad a multitud de compañías multinacionales estadounidenses muy fuertes en sus diferentes sectores para comercializar sus productos en la Unión Europea. El riesgo es que controlen el mercado europeo. No solo por tener una posición favorable a nivel de tecnología respecto a las empresas europeas en muchos aspectos. Otro de los grandes problemas sería la diferencia de precios debido a las divisas ofreciendo otra ventaja competitiva.
Un dólar por debajo del euro provoca que a Estados Unidos le interese vender a Europa y que a los ciudadanos europeos les compense comprar adquirir los productos de una compañía estadounidense. De esta manera las ventas de muchos sectores europeos como la tecnología se verían gravemente deterioradas en detrimento de un aumento de las importaciones norteamericanas a Europa.