La firma Startical, concebida por Enaire e Indra, ha puesto en órbita con éxito su primer satélite, el IOD-1. Está diseñado para examinar la posibilidad de comunicaciones instantáneas entre controladores aéreos y aeronaves. Este despegue marca un movimiento esencial dentro del proyecto Echoes, que pretende modificar la gestión del tráfico aéreo mediante la creación de 200 satélites de órbita baja.
El programa Echoes, impulsado por la Unión Europea y coordinado por la Agencia Ejecutiva de Clima, Infraestructura y Medio Ambiente de Europa (CINEA), aspira a demostrar la viabilidad técnica de las comunicaciones VHF en aviación. Con este sistema, las aeronaves podrán ser rastreadas de manera continua, lo que favorecerá el control preciso del espacio aéreo.
El lanzamiento del IOD-1 se concretó a través de Exolaunch en la misión Transporter-13 de SpaceX, desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg en California. La compañía danesa Gomspace construyó el satélite, mientras que Indra, junto a Enaire, se ocupó de la definición y validación técnica.
Este prototipo se centra en investigar los límites de la tecnología CubeSat, que se caracteriza por un formato compacto, costes moderados y notable eficacia. Estos pequeños satélites permiten realizar operaciones complejas sin disparar el presupuesto.
Actualmente, los aviones afrontan áreas sin cobertura de voz en tiempo real, y por ello deben mantener grandes espacios de separación para garantizar la seguridad. Con el desarrollo de Startical, se espera reducir esas distancias y aprovechar mejor el espacio aéreo, logrando mayor capacidad de tráfico.
Startical continuará con este impulso llevando a cabo el desarrollo y lanzamiento del IOD-2, el segundo satélite de órbita baja que valora la factibilidad tecnológica de Echoes.