Imagino que, en más de una ocasión, te habrás encontrado con personas que se te “echan encima” cuando hablan contigo. Personas que no respetan tu espacio vital, que de forma consciente o inconsciente se pegan a ti para contarte algo o para intercambiar puntos de vista.
Coincidirás conmigo que es de las cosas más desagradables que te puedes encontrar en una conversación. Y es que la comunicación no verbal es un aspecto fundamental de la interacción humana, que influye en la forma en que percibimos y nos relacionamos con los demás. Si no se cuida, la relación con el otro puede salir malparada, incluso cuando ambas partes tuvieran voluntad de entenderse o pudieran estar de acuerdo en el fondo de la conversación.
La proxémica es la ciencia encargada de analizar todas estas situaciones. La responsable de estudiar cómo usamos el espacio físico para transmitir mensajes, emociones y actitudes. Se basa en la idea de que cada persona tiene una zona de confort, un espacio personal que necesita para sentirse cómoda y segura. Esta zona varía según la cultura, el contexto, la personalidad y la relación que se tenga con el interlocutor. Por ejemplo, en las culturas latinas, se suele tolerar una menor distancia interpersonal que en las anglosajonas, donde se valora más el respeto por el espacio ajeno.
En el ámbito empresarial, la proxémica es un factor clave para el éxito de las negociaciones, las reuniones, las presentaciones y las relaciones laborales, en general. Una correcta gestión del espacio puede ayudar a crear confianza, credibilidad y empatía, mientras que una mala gestión puede provocar rechazo, incomodidad e, incluso, cierta tensión entre las partes.
Pero, ¿cómo podemos aplicar la proxémica de forma efectiva en el mundo empresarial? En primer lugar, es importante recordar que existe una distancia adecuada o recomendada en función del tipo de relación que tengas con tu interlocutor.
