El Gobierno suizo ha propuesto que el banco UBS, el más importante del país y de riesgo sistémico para la economía nacional, aumente los fondos propios por sus filiales en el extranjero, ante lo cual la empresa bancaria se declaró en desacuerdo.
Las autoridades han indicado que el objetivo es reducir los riesgos para el Estado, los contribuyentes y la economía, sobre todo después de que hace dos años la situación de casi quiebra del Credit Suisse —en ese entonces el segundo banco de Suiza y absorbido posteriormente por UBS— demostrara la necesidad de mejorar el dispositivo conocido como «too big to fail» (demasiado grande para caer), puesto en marcha en varios países tras la crisis financiera de 2008.
En las explicaciones aportadas por el Gobierno se indica que sin esta medida UBS no está a salvo, porque su tasa de cobertura no le permitiría reaccionar en caso de crisis.
El proyecto de ley presentado establece que los bancos considerados «sistémicos» —como es el caso de UBS— deberán cubrir completamente sus participaciones en filiales extranjeras a través de fondos propios.
Según las estimaciones oficiales, esto obligaría a la matriz de UBS a contar con un aumento de hasta 26.000 millones de dólares de capital básico, lo que permitiría reducir en hasta 8.000 millones la emisión de bonos AT1.
