Llegamos a una de las fechas más importantes en el calendario político de Estados Unidos, el ‘Supermartes’, día en el que el mayor número de estados del país celebran sus primarias presidenciales. Como suele pasar con los presidentes, Biden ha dominado las primeras elecciones primarias del Partido Demócrata y no se enfrenta a ningún rival de calado. Pero según las últimas encuestas, la mayoría de los partidarios del presidente en 2020 ahora piensan que es demasiado mayor para ejercer un nuevo mandato en plenas facultades debido a sus 81 años. Por su parte, Donald Trump ha conseguido la victoria en todas las primarias hasta ahora.
Analizando desde la lejanía, lo cierto es que puede parecer que envidiamos la situación económica del país, pero no es oro todo lo que reluce. Una de las mayores críticas a su gobierno está siendo en política exterior. Por un lado, parte de la población le reprocha las fuertes ayudas económicas y armamentísticas a Ucrania y la postura de debilidad de la mayor potencia del mundo en Oriente Medio. Según sus detractores, la causa de todos los problemas en Medio Oriente, y de hecho en el mundo entero, es la supuesta ‘debilidad’ del presidente. Y mientras intenta convencer de un alto al fuego sin éxito a Netanyahu, actual presidente isarelí, también debe estar atento a lo que hace Rusia en Ucrania y Europa del Este; China en el Estrecho de Taiwán y el Mar de China Meridional; y Corea del Norte en su península.
Con la economía estadounidense en auge, el mercado laboral creciendo y la inflación desacelerando, la confianza del consumidor ha girado a la baja. Algunos ciudadanos no perciben estas caídas en las cifras finales de los precios. Es verdad que en los últimos cuatro años, la gasolina ha subido un 30%, mientras que la electricidad, el gas, los vehículos, la comida y la vivienda, entre otros, suben más de un 20%. Sin embargo, los sueldos y salarios han aumentado más que los precios casi todos los meses desde principios de 2021. El valor de los sueldos de los trabajadores ha aumentado un 22% desde que Biden asumió el cargo en enero de 2021, superando el aumento de los precios en casi cinco puntos porcentuales. Parece que los episodios históricos en el alza de los precios se mantienen en la memoria de la población y sólo el paso del tiempo podría ayudar a borrarlo.
El gran lunar de la administración Biden es la facilidad de acceso a la vivienda, considerada la peor en décadas. El precio medio de la vivienda crece hasta sus máximos, a lo cual se ha sumado las altas tasas hipotecarias, que han llegado a tocar máximos desde el año 2000, y un stock de viviendas en mínimos, haciendo imposible su adquisición, sobre todo para los más jóvenes.
El mercado esperaba una recuperación del sector este año gracias a una política monetaria más “dovish” por parte de la FED, pero el programa de recortes de tipos esperado para este año queda lejos de las proyecciones de los últimos meses y ya empezamos a ver las primeras voces que estiman que ni siquiera habrá un recorte en los tipos de interés durante los próximos meses.