Todo comenzó con una comunidad: el joven emprendedor David Magallón vendía cartas de juegos coleccionables por las calles y ferias, hasta transformar su pasión en un proyecto empresarial.
De esa inquietud nació la startup TCG Factory, fundada en 2015 en Tarazona y hoy asentada en una nave en el polígono Plaza de Zaragoza.
La idea de TCG Factory es simple en su esencia pero grande en ambición: profesionalizar el ocio y la cultura pop, ofreciendo desde juegos de mesa y cartas coleccionables hasta merchandising y productos asociados a universos fandom. Es un puente entre marcas globales y consumidores exigentes.
Títulos propios
El salto clave llegó al combinar distribución y creación propia. Además de actuar como distribuidor oficial de marcas como Magic: The Gathering, Yu-Gi-Oh!, Pokémon o Funko, la empresa ha empezado a producir títulos propios —como las reimpresiones del popular juego Unmatched— respondiendo directamente a la demanda de la comunidad.
Esa mezcla de producto y cultura ha dado frutos: TCG Factory ha logrado cifras significativas de crecimiento y ha empezado a trazar rutas fuera de España. Sus productos ya se exportan a mercados como México, Chile, Perú y Colombia, consolidando su presencia internacional.
Mejor emprendedor
El impacto de la empresa va más allá de números. Ha ganado reconocimiento en el ecosistema emprendedor, como el premio a Mejor Emprendedor en los Premios Aster ESIC Aragón 2025, y se ha posicionado como referente en un sector aún en expansión, donde la cultura pop y el entretenimiento se encuentran con la profesionalización del ocio.
Ahora, con contratos como distribuidor de Bandai y participación en ferias internacionales, TCG Factory mira al futuro con la visión de convertirse en un hub global para aficionados y creadores, uniendo mercados, comunidades y experiencias lúdicas en un mismo lugar.