En un mundo cada vez más digitalizado, la tecnología asistiva se perfila como una herramienta clave para la inclusión. No se trata solo de dispositivos que ayudan, sino de soluciones diseñadas para abrir oportunidades reales, reducir desigualdades y facilitar la participación activa de personas con discapacidad en todos los ámbitos de la vida.
Desde gafas de realidad virtual hasta asistentes conversacionales y plataformas personalizadas, estas tecnologías han evolucionado de lo experimental a lo cotidiano. Y lo hacen con un enfoque centrado en las personas, sus necesidades y su autonomía.
«Paso Adelante»: realidad virtual para entrenar la autonomía
Uno de los ejemplos lo lideran DOWN España y Fundación VASS con el proyecto «Paso Adelante», una herramienta que utiliza realidad virtual para entrenar habilidades clave de las personas con Síndrome de Down antes de entrar al mercado laboral. La app permite practicar tareas como coger el autobús, preparar la mochila o planificar la ruta al trabajo, todo a través de unas gafas de inmersión.
Antonio Rueda, director de la Fundación VASS, lo explica con claridad: «Es un aprendizaje inmersivo que facilita la asimilación de conceptos que de otra manera es más complicada». Para muchas personas con síndrome de Down, como María, una de las participantes, estas gafas suponen un punto de inflexión: «Me van a ayudar a encontrar un trabajo».
Diseñada con el apoyo de pedagogos especializados, la herramienta se adapta a las capacidades de cada usuario. La clave está en la accesibilidad: no solo tecnológica, sino también cognitiva y emocional. Se aprende jugando, desde casa, con contenidos que simulan situaciones reales.

