En noviembre pasado Telefónica informaba de que había suscrito un acuerdo con AT&T para compartir infraestructura inalámbrica en México. El contrato implicaba que la española pasaría a usar las antenas de la estadounidense para su servicio móvil.
Con ese acuerdo, de ocho años, Telefónica calculaba ahorrar 230 millones de euros anuales (a partir del tercer año) que serían entonces destinados a la entrega de nuevos productos de alta velocidad a sus clientes en aquel país.
Coste de reestructurar
Dos meses después de aquel anuncio, la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete reporta una pérdida operativa antes de amortizaciones (OIBDA) de 247 millones de euros en el cuatro trimestre de 2019 por esa operación en México.
El resultado trimestral “está impactado negativamente por gastos de reestructuración, impactos de la transformación del modelo operacional en México y el deterioro del fondo de comercio en Argentina”, señala el informe de Resultados 2019.
Tal impacto negativo se debe al cierre de la red de transmisión y la cancelación anticipada de contratos, explicó Laura Abasolo, CFO de Telefónica, que había visitado el país junto con Pallete en 2019 para explicar el nuevo plan.