Elon Musk ha anunciado que Tesla detendrá la producción de sus modelos Model S y Model X durante la primera mitad de este año. La emblemática planta de Fremont, en California, abandonará el ensamblaje de estos vehículos para priorizar nuevos proyectos.
El magnate afirmó que es el momento de cerrar estos programas «de forma honorable», marcando un hito en la historia de la marca. Esta decisión supone un giro total hacia un modelo de negocio centrado en la autonomía y la robótica avanzada.
La desaparición de estos modelos de lujo busca liberar espacio industrial para el desarrollo masivo de hardware. Tesla deja atrás sus raíces en la automoción tradicional para transformarse en una compañía de inteligencia artificial aplicada.
El salto al robot Optimus 3
En los próximos meses, la compañía revelará el robot Optimus 3, definido por Musk como una máquina «muy capaz». Según el empresario, este nuevo modelo podrá aprender tareas complejas simplemente observando videos de humanos.
La planta de Fremont será el epicentro de esta revolución tecnológica, donde se desarrollarán las unidades iniciales. Musk confía en que este robot humanoide sea el producto más valioso de la historia de Tesla y la industria global.
