Al cierre del Nasdaq este jueves, los títulos de la firma habían caído más de un 4% en bolsa. Pese a haberse recuperado ligeramente del batacazo del lunes, la vinculación del coche eléctrico con la Casa Blanca no está trayendo ninguna buena noticia a los inversores de Tesla. El lunes pasado la compañía caía en el índice un 15,4%.
La campaña cosmética llevada a cabo esta semana por el presidente Trump, con performance incluida frente a la Casa Blanca, en la que revelaba que iba a adquirir uno de los automóviles de Elon Musk ha tenido un efecto efímero. Si el martes las acciones de la empresa subían un 3,8% y el miércoles un 7,6%, este jueves volvían a números rojos.
La creciente relación de Musk y Trump ha convertido a Tesla en un símbolo político y en lugar de impulsar sus ventas ha tenido el efecto contrario: muchos propietarios se están deshaciendo de sus automóviles como rechazo a las medidas adoptadas desde el Despacho Oval.
Cabe recordar que nada más sentarse en el sillón presidencial, Donald Trump emitió una orden en la que retiraba todas las medidas de ayuda a los vehículos eléctricos y frenaba el apoyo a las políticas verdes impulsadas por la administración Biden.
Las cifras lo reflejan con claridad. El pasado 17 de diciembre, antes de comenzar su mandato, el efecto Trump llevó a que cada acción de Tesla costase 479,98 dólares. El jueves, el precio de ese mismo título era de 240,68. Un descenso de casi un 50% en las cotizaciones que está haciendo temblar a unos inversores que mantienen la esperanza en relación a la salida de un nuevo modelo.
