Desde que Donald Trump llegase a la presidencia de Estados Unidos y anunciara la eliminación de las ventajas de los coches eléctricos, las acciones de Tesla han ido en caída libre desplomándose más de un 20% en lo que va de 2025.
El pasado miércoles, el fabricante de EE.UU. cerró el mercado con casi un 9% menos que el día anterior después de que la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) diera a conocer que en enero de este año las ventas de la marca habían caído en Europa un 45% respecto al mismo periodo del año anterior.
Esta cifra podría haber sido el reflejo de la cancelación de ayudas de ciertos países a los coches eléctricos. Sin embargo, las ventas de éstos se incrementaron un 37%, por lo que la clave está en la propia empresa. El pasado mes, por primera vez, BYD superó las cifras de su máximo competidor, adelantando a Tesla por la derecha en el viejo continente.
Por debajo del billón
Tesla ya no vale más de un billón de dólares y los inversores parecen reticentes a seguir invirtiendo en el fabricante de automóviles a la vista del comportamiento del mercado en las últimas jornadas. La explicación, si nos fijamos en los datos, podría estar en el propio Elon Musk y su entrada en el gobierno.
De hecho, la aparición del directivo la pasada semana en Argentina con una motosierra y apoyando a Javier Milei espantó a un buen número de inversores y en solo cuatro sesiones las acciones de Tesla cayeron un 16%, lo que se tradujo en unas pérdidas de 186.000 millones de dólares.
