Invertir en compañías que no han salido a bolsa forma parte del grupo llamado inversiones alternativas y pueden conformar un pequeño porcentaje de la cartera de un inversor que esté buscando la diversificación más allá de la renta fija y la renta variable. Como suele suceder en este tipo de inversiones, el riesgo es más elevado, como es lógico, pero también lo es el retorno que se puede conseguir. Dentro de este grupo de empresas que no han salido a bolsa, pero en las que se puede invertir, se encuentran nombres tan conocidos por el gran público como Cabify, Uber o Airbnb. Tres grandes empresas que han surgido al calor de la economía colaborativa. Pero hay muchas más, desde pequeñas startups, hasta firmas de nueva creación pero que están liderando sectores dentro de Europa.
La rentabilidad es el gran atractivo de estas inversiones. En Estados Unidos se pueden observar retornos del 100% en un par de años, “no son raros para aquellas compañías que finalmente salen a bolsa”, explica Ramon Blanco, cofundador y consejero de Bewater Funds, Sociedad Gestora de Entidades de Inversión Colectiva de Tipo Cerrado sujeta a la supervisión de la CNMV. Aunque, no es la tónica general, “en nuestra compañía buscamos participaciones en empresas que puedan proporcionar un retorno anual del 15% para el inversor”, explica Blanco.
La diferencia de rentabilidad entre la inversión en una empresa antes de salir a bolsa y después de hacerlo es notable. Antes de salir a bolsa, “la inversión está supeditada a un control mucho más férreo”, comenta el analista independiente Rafael Ojeda. En los momentos iniciales de la compañía “las rentabilidades esperadas son muy elevadas. A fin de cuentas, estas empresas tienen muy claro que hay otras firmas como ellas que fracasan y por tanto tienen que obtener una rentabilidad lo suficientemente atractiva para compensar las minusvalías”, añade el analista. Por eso, la diferencia para el inversor es grande. Mientras que una inversión antes de salir a bolsa le puede generar un retorno del 100%, del 150% o incluso superar el 200%. Cuando la empresa cotiza en un índice, la rentabilidad esperada es mucho más baja, porque la empresa tiene menos recorrido.
Los mercados bursátiles han dado históricamente retornos cercanos al 9% anual, es el caso de los índices americanos en el siglo XX. Sin embargo, 2019 y 2020 parece que serán más moderados “nos encontramos en un ciclo de subida de tipos”, comenta Ramón Blanco para explicar la previsión moderada sobre la renta variable. Por eso, “la inversión en compañías no cotizadas debería tener una rentabilidad superior a la de los mercados cotizados porque hay menos inversores profesionales compitiendo por las mismas oportunidades y porque son mercados más opacos para remunerar su mayor riesgo”, añade el cofundador de Bewater Funds.
Riesgos elevados