Desde el pasado 2 de agosto, la normativa europea en cuanto al Plan de Acción de Finanzas Sostenibles ha dado otro paso más, esta vez por el lado de la demanda. Se trata de la inclusión de preguntas en el test de idoneidad a los clientes. Es decir, desde hace unas semanas, los asesores deben preguntar a los inversores por cuestiones relacionadas con la sostenibilidad para poder ofrecerles productos que cumplan con sus intereses en base a los criterios ESG.
Si bien a simple vista lo que se busca es estimular la demanda y dar a conocer a los inversores la existencia de estos productos de inversión sostenibles, también genera algunos problemas. Una parte de ellos derivados por una normativa que todavía no ha entrado en vigor, como la taxonomía y los RTS de SFDR. Mientras que otros problemas surgen de la falta de formación o de preguntas excesivamente técnicas, como señalan algunos expertos consultados.
¿Qué es el nuevo test de idoneidad?
Lo primero de todo es comprender que es este nuevo test y qué tipo de preguntas deben hacer los asesores a sus clientes para, posteriormente, crear una cartera en base a esos criterios.
Elisabeth Ottawa, responsable adjunta de políticas públicas de Schroders, asegura que: "Lo esencial de las preferencias de sostenibilidad de MIFID es que se debe preguntar a cualquier cliente, tanto a los existentes como a los nuevos, sobre sus preferencias de sostenibilidad”. Las nuevas preguntas irán enfocadas en estos tres aspectos para que el cliente elija uno o varios: una alineación con la taxonomía, un porcentaje en inversiones sostenibles según lo definido por el SFDR, o una consideración cuantitativa o cualitativa de los Principales Impactos Adversos (PAIs, por sus siglas en inglés). Como recordatorio, los PAIs pretenden captar cualquier efecto negativo material que las inversiones tengan sobre el medio ambiente y/o la sociedad.
“Una vez que el cliente elige una de estas opciones o una combinación de ellas, el asesor debe asegurarse de que el producto ofrecido se ajusta a las preferencias de sostenibilidad del cliente. Si no es así, el producto no puede ofrecerse a menos que el cliente cambie sus preferencias de sostenibilidad", comenta Ottawa.