El grupo Toyota cerró los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal con una caída del beneficio neto, aunque el mercado recibió el dato con menor tensión de la esperada tras la mejora de sus previsiones anuales.
Entre abril y diciembre, el fabricante japonés obtuvo un beneficio neto de 3,95 billones de yenes (alrededor de 24.400 millones de euros), lo que supone un descenso respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Aun así, la compañía ha revisado al alza sus expectativas para el conjunto del año fiscal, apoyada en factores macro y operativos.
El yen juega a favor
Uno de los principales motores de esta revisión positiva es la debilidad del yen, que continúa impulsando los ingresos procedentes del exterior y mejora la competitividad de las exportaciones.
A ello se suma un mayor control de costes y una evolución más favorable de los márgenes en algunos mercados clave.
Toyota prevé ahora un beneficio operativo de 4,9 billones de yenes para el ejercicio completo, por encima de las estimaciones anteriores, y mantiene una visión prudente pero constructiva sobre la demanda global.
