Hay vida en el segmento de productos estructurados. Emisiones de titulizaciones como las que no hace mucho hicieron Santander y Caixabank por un valor conjunto de 4.300 millones de euros, o los 1.250 millones en cédulas hipotecarias del BBVA, ponen de manifiesto el nuevo rumbo que ha cobrado este mercado, tras haber sufrido lo suyo como consecuencia de la crisis financiera. Nuestra visión es muy positiva respecto a las perspectivas para este año de las transacciones estructuradas y, en particular, de las titulizaciones, la fórmula más habitual para este tipo de operaciones.
Una titulización es una vía para obtener financiación agrupando activos que por sí solos son pocos líquidos (como derechos de cobro de facturas, préstamos al consumo, hipotecarios o a empresas, o créditos p2p), pero que paquetizados en un SPV (Special Porpouse Vehicule) se convierten activos negociables; el concepto de estructuración viene dado por la creación de diferentes clases o tramos de valores con distintos perfiles de riesgo. Lo que percibimos es que cada vez hay más interés por parte de las entidades, bancarias o no, en utilizar estos instrumentos como mecanismo de financiación.
Impulso por los cambios legislativos
Hasta 2003, el mercado había crecido rápido, pero los volúmenes no eran significativos y la gran expansión de este mercado en España se produjo durante el 2004-2007, coincidiendo con el crecimiento del crédito en España a doble dígito. En el año 2007, España llegó a ser el segundo mercado de Europa en instrumentos de titulización, superada solo por el Reino Unido, hasta el punto de que en 2007 representó el 25% de todo lo emitido en Europa, según datos de la Asociación de Mercados Financieros en Europa (AFME), con unos 115.000 millones de euros, solo en bonos de titulización, sin tener en cuenta la emisión de cédulas hipotecarias.
A partir de entonces, el mercado se vio muy penalizado por la mala imagen generada por este tipo de productos a raíz de la crisis de las subprime(originate to distribute) en EE U, a pesar de que el modelo utilizado ha sido distinto y la calidad de los activos originados en Europa y particularmente en España han demostrado un buen comportamiento durante toda la crisis. De acuerdo con las cifras del mercado oficial AIAF, en 2015 el volumen admitido a cotización en bonos de titulización no llegó a los 30.000 millones.