En muchas grandes empresas, compras sigue funcionando entre correos, llamadas, facturas y hojas de cálculo. Ahí vio Traza una grieta enorme: un área crítica, llena de fricción, que todavía arrastra más trabajo manual del que debería.
Sus fundadores, Silvestre Jara Montes, Santiago Martínez Bragado y Sergio Ayala Miñano, decidieron entrar justo en ese punto ciego.
La startup ha creado una plataforma nativa de inteligencia artificial para automatizar operaciones de compras y cadena de suministro en grandes fabricantes y empresas de construcción.
Paso a la realidad
Su propuesta no se queda en analizar datos: busca ejecutar tareas reales dentro del flujo operativo, desde la gestión de proveedores hasta el seguimiento de pedidos o el procesamiento de facturas.
El proyecto nace con una lectura clara del mercado. Traza parte de la idea de que procurement sigue siendo una de las funciones más intensivas en mano de obra y, al mismo tiempo, una de las menos digitalizadas.
Mientras otras áreas ya han dado el salto al software, compras aún convive con procesos lentos y dispersos, especialmente en entornos industriales complejos.
Ronda de inversión
Ese diagnóstico ya ha encontrado respaldo inversor. La compañía acaba de cerrar una ronda pre-seed de 2,1 millones de dólares, cerca de 1,8 millones de euros, liderada por Base10 Partners y con participación de KFund, a16z scouts, Clara Ventures, Masia Ventures y varios business angels.
El capital servirá para acelerar el desarrollo de sus agentes de IA, reforzar ingeniería y crecer en Estados Unidos.
Traza quiere ir más allá del dashboard y la alerta. Su tesis es que la nueva generación de agentes autónomos ya puede asumir procesos completos, con razonamiento multietapa, uso de herramientas y memoria contextual.
La ambición no es asistir al equipo de compras, sino descargarle trabajo operativo de verdad y convertir esa función en una palanca más estratégica.
En un momento en que la cadena de suministro exige más visibilidad, más velocidad y menos errores, la startup apunta a una necesidad muy concreta. Traza no vende una promesa abstracta de IA; entra en una parte del negocio donde cada ineficiencia cuesta dinero. Y ahí, precisamente ahí, es donde sus fundadores han decidido construir.