En un acto celebrado en Berlín, la Oficina Europea de Patentes ha reconocido con el Premio Jóvenes Inventores 2025 a tres jóvenes españoles por su innovadora solución contra el desperdicio alimentario: etiquetas inteligentes capaces de detectar cuándo un alimento deja de ser seguro para el consumo.
Pilar Granada, Pablo Sosa y Luis Chimeno, todos originarios de Elche, han creado etiquetas biodegradables que cambian de color en función de la actividad bacteriana que afecta a los alimentos. Esta tecnología ayuda a los consumidores a reconocer cuándo un producto ya no es seguro para el consumo, contribuyendo así a disminuir el desperdicio y a prevenir riesgos para la salud.
La utilidad de estas etiquetas es amplia, ya que se pueden aplicar a productos envasados y no envasados, como carnes, pescados, frutas y verduras. Esta innovación se presenta como una solución al grave problema de los 59 millones de toneladas de alimentos que se pierden cada año en la Unión Europea, lo que representa una pérdida económica de 132,000 millones de euros.
Además de reducir el desperdicio, esta tecnología aborda un problema de salud pública: cada año, 23 millones de personas enferman en la Unión Europea por ingerir alimentos en mal estado, según la OMS. Las etiquetas de Oscillum podrían marcar un antes y un después en la forma de gestionar la seguridad alimentaria.
El trío de inventores inició este proyecto mientras eran compañeros de piso en su etapa universitaria y, posteriormente, se involucraron en programas de apoyo al emprendimiento. También recibieron financiamiento del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación y participaron en diversos concursos para desarrollar su idea.
