Donald Trump prepara un giro en su política comercial. Según adelanta el «Financial Times», la administración planea reducir los aranceles al acero y aluminio para combatir el encarecimiento de la vida que lastra su popularidad.
El equipo de la Casa Blanca revisa actualmente una lista con gravámenes cercanos al 50%. El objetivo es identificar qué productos específicos fabricados con estos metales podrían quedar exentos de la carga impositiva actual.
El factor electoral
El presidente ha usado habitualmente estas tasas como herramienta de negociación. Sin embargo, ahora el foco está en el impacto directo que estos costes tienen en la cesta de la compra y en los suministros básicos.
Los precios de productos cotidianos, desde moldes de repostería hasta latas de bebida, están castigando al consumidor. Con las elecciones de noviembre a la vista, la preocupación social por la inflación es el gran factor determinante.
Datos contra retórica
Los números no acompañan al mandatario: una encuesta de Reuters/Ipsos sitúa su aprobación en apenas el 30%. Nueve de cada diez demócratas y uno de cada cinco republicanos suspenden hoy su gestión en el Despacho Oval.
