Donald Trump ha presentado una demanda por valor de 10.000 millones de dólares contra el Servicio de Impuestos Internos (IRS) y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a los que acusa de una filtración ilegal de sus declaraciones fiscales.
La acción judicial sostiene que varios empleados del IRS divulgaron de forma deliberada información confidencial correspondiente a años fiscales anteriores, lo que habría permitido la publicación de datos tributarios del presidente en distintos medios de comunicación.
Según la demanda, la filtración supuso una violación grave de la legislación federal de privacidad fiscal, diseñada para proteger la información personal de los contribuyentes, independientemente de su cargo o relevancia pública.
Daños a la reputación
Los documentos fiscales de Trump fueron difundidos en 2022 y revelaron detalles sobre sus ingresos, deducciones y pagos de impuestos, alimentando un intenso debate político y mediático en Estados Unidos. El entorno del presidente sostiene que la divulgación causó un daño reputacional y económico significativo.
Desde el Tesoro y el IRS se ha reconocido que un antiguo contratista accedió de forma indebida a los datos, aunque las autoridades han defendido que se trató de una actuación individual y no de una práctica institucional.
