Donald Trump, el presidente de EE. UU., ha decidido invertir 1.600 millones de dólares en la empresa minera USA Rare Earth. Esta medida estratégica tiene como fin primordial reducir la dependencia de los elementos tecnológicos que actualmente domina China a nivel global.
La compañía ha suscrito un acuerdo con los departamentos de Comercio y Energía para recibir un préstamo de 1.300 millones de dólares. A esta cifra se suman 277 millones en financiación federal directa para la construcción de infraestructuras industriales en los estados de Oklahoma y Texas.
El proyecto contempla la edificación de una planta de fabricación de imanes y la explotación de un yacimiento de tierras raras. Con esta inyección, el Gobierno busca garantizar el suministro de metales críticos para sectores clave como la defensa y la alta tecnología.
Plataforma estratégica de la mina
Este movimiento responde a una orden ejecutiva firmada en marzo para impulsar la producción nacional de minerales esenciales. El objetivo es establecer una cadena de valor sólida que asegure la autonomía industrial estadounidense frente a competidores externos.
Barbara Humpton, la directora ejecutiva de USA Rare Earth, calificó esta colaboración como un paso transformador para la misión de la firma. Según la directiva, la empresa está lista para acelerar las capacidades que sostienen la competitividad económica mundial del país.
