La ‘guerra comercial’ que se vive entre EE.UU. y China no cesa. El país americano ha puesto en marcha la aplicación de nuevos aranceles a la ‘fábrica del mundo’ por valor de 200.000 millones de dólares con entrada en vigor este lunes.
A partir de este momento, las empresas estadounidenses que adquieran mercancías al gigante asiático deberán pagar un 10% en casi 6.000 tipos de productos diferentes. Una medida que recrudece las tensiones comerciales que se viven entre las dos potencias mundiales y que mantienen en vilo al resto del mundo.
Según informan algunos medios, desde Pekín han defendido su industria con gravámenes valorados en 60.000 millones de euros. Una medida que desde la Casa Blanca no parece importar, ya que parecen decididos a «ganar» esta ‘guerra comercial’. De hecho, desde la administración Trump parecen estar dispuestos a incrementar la presión si fuera necesario para conseguir el resultado.
Con estas acciones, Trump persigue tratar, entre otros asuntos, acabar con el déficit comercial entre EE.UU. y China. Pues mientras que las exportaciones del segundo hacia el primero se han ido incrementado desde el año 2009, hasta alcanzar los 431.000 millones de euros en 2017, los bienes y servicios demandados en sentido inverso han sido de 111.000 millones de euros, frente a los 54.000 millones de euros que registraba hace una década, según los cálculos de Statista.
