Después de anunciar que construiría un muro para evitar la entrada de mexicanos a Estados Unidos, el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, visitó México a inicios de septiembre.
Su encuentro con el presidente Enrique Peña Nieto tuvo tan negativa repercusión que ya se cuenta como el más reciente episodio de la temporada de desprestigio que vive este último.
Presión sobre la moneda local, caída en las encuestas de opinión pública y hasta la renuncia de nombres claves de su equipo son algunos de los ingredientes del desgaste que sufre el mandatario mexicano.
Un 75% de los 990 consultados por el Grupo GEA-ISA, la invitación a Trump fue "inconveniente", en tanto un 15% consideró que fue "su máximo error".
De acuerdo con ese sondeo, en la primera semana de septiembre la aprobación del mandatario llega a tan sólo el 23% de la población, contra 61% de cuando había iniciado su gestión.