Este jueves (22) el presidente estadounidense firmaba una orden por la que imponía aranceles de hasta 60.000 millones de dólares sobre unos 1.300 bienes importados chinos, desde zapatos y ropa hasta productos electrónicos de consumo. Además limitaba la libertad de China para invertir en la industria tecnológica estadounidense. A esto hay que sumar las tarifas al acero y aluminio, en especial chinos, que se anuncian este viernes.
La Casa Blanca dijo que las acciones eran necesarias para contrarrestar la competencia desleal de la economía china y expresó que espera que los nuevos impuestos a los productos chinos, que podrían ser del 25%, tendrán un “impacto mínimo” sobre lo que pagan los consumidores.
Los inversores respondieron al anuncio de Trump y las bolsas estadounidenses cerraron a la baja el jueves. Wall Street cerró con fuertes pérdidas y una caída del 2,93 % en el Dow Jones, su principal indicador, que se dejó 724,42 puntos.
Esta acción del presidente Trump cumple su compromiso de campaña de exigir acuerdos comerciales “más justos con las naciones de todo el mundo” y “tomar represalias contra los socios comerciales” si Estados Unidos no consigue mejores acuerdos.
Los motivos de la Casa Blanca