Tubos Reunidos ha comunicado a los representantes de los trabajadores su intención de despedir a 301 empleados mediante un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectaría a sus principales plantas en Álava.
La compañía justifica el ajuste por la debilidad de la demanda, el menor volumen de pedidos y un entorno industrial marcado por la presión de costes y la competencia internacional. El recorte impactaría de forma directa en centros históricos del grupo, como Amurrio y Llodio.
Un ajuste de calado
El número de trabajadores afectados supone una parte relevante de la plantilla y abre un nuevo frente laboral en una empresa clave del tejido industrial vasco. La dirección ha trasladado que el objetivo del ERE es adaptar la capacidad productiva a la situación real del mercado y asegurar la viabilidad futura del grupo.
Desde el ámbito sindical, el anuncio ha generado rechazo y preocupación por el impacto social y económico en la comarca, con especial incidencia en el empleo industrial, uno de los pilares de la zona.
Contexto industrial complejo
El sector del acero atraviesa un momento delicado en Europa, condicionado por la ralentización económica, la competencia de productores asiáticos y el encarecimiento de la energía. En este escenario, Tubos Reunidos se suma a otras compañías industriales que están revisando estructuras y costes para proteger márgenes.
