En los 30 años que DIRIGENTES lleva en el mercado, la industria turística mundial ha crecido prácticamente de forma continuada. Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), en 1988 el sector turístico y de viajes suponía el 5,8% del PIB mundial (3,7 billones de dólares), y en 2015 ese porcentaje creció hasta los 7,8 billones de dólares. En la actualidad, el sector da trabajo a 284 millones de personas en todo el mundo, una gran diferencia en comparación con los 182 millones de 1988.
Para España no hace falta remontarse 30 años para ver el crecimiento de la industria turística: si se compara la encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur) del año 2002 con la de 2015, en sólo 13 años España ha recibido un 36,2% más de turistas, hasta alcanzar los 68,1 millones el año pasado.
En 2015, el tráfico aéreo mundial creció un 6,5%. Jason Sinclair, manager de comunicación corporativa de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), explica a DIRIGENTES que la tendencia positiva de la industria aérea se ha debido a tres motivos principales: la caída en el precio de los billetes (Sinclair explica que desde 1995 el precio medio del billete aéreo de ida y vuelta ha caído un 61%), la "democratización de los cielos" por la que viajar está al alcance de más gente, y las mejoras de las aerolíneas, que han creado aviones más eficientes con más alcance y que consumen menos.
Parte de esa "democratización" de la que habla Sinclair se debe a la irrupción de las aerolíneas de bajo coste, especialmente relevante a partir de los años 90. Su influencia en el transporte aéreo es indiscutible y se puede observar claramente en el caso del turismo español. Según datos de Turespaña, las aerolíneas de bajo coste transportaron en julio del año 2000 a algo más de 600.000 pasajeros y ahora, de los 4,2 millones de pasajeros que llegaron a los aeropuertos españoles en enero de 2016, el 45,9% de los provenientes de vuelos internacionales viajaban en compañías de bajo coste.
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