No cabe duda que los Bancos Centrales se han convertido en actores principales por su papel al apuntalar las economías y, de paso, a distintos activos en los últimos años. Y ese papel se ha afianzado en la crisis actual, de modo que el mercado tiene claro que no se puede ir contra los mimos. Tras ampliar el Banco de Japón su programa de préstamos a empresas esta semana y expandir la FED su programa de compra de deuda corporativa, este jueves es el turno del Banco de Inglaterra. Una reunión que llega en un momento de crisis profunda para la economía británica por el coronavirus y de desafío por las negociaciones con la UE para pactar el marco post-Brexit.
Expectativas
Enrique Díaz, director de Riesgos de Ebury, no espera muchas sorpresas de este encuentro, “si acaso alguna comentario bajista sobre tipos negativos que pueda pesar sobre la libra”, comenta. Y en la línea inmovilista se mueven también los expertos de Bank of America. “Esperamos más de lo mismo (…) antes de una revisión más grande del estímulo en agosto”, apuntan. Y es que desde la entidad estadounidense trabajan con el escenario de que sea ese mes cuando se dicte un aumento de 100.000 millones de libras sobre el QE actual, hasta alcanzar los 745.000 millones de libras, con posibilidad de que el aumento sea aún mayor. En cualquier caso, esperan que la máxima entidad monetaria británica reduzca el ritmo de compras a medida que se desvanece la intensa presión del mercado que conducía a los niveles actuales.
Sí que prevén que sea en la reunión de esta jornada cuando el Banco de Inglaterra amplíe su programa de compra de deuda pública los expertos de BlackRock, al tiempo que apuestan por un mantenimiento de tipos. Y el gestor de Pimco, Peder Beck-Friis, también es de los convencidos de que la entidad presidida por Andrew Bailey añadirá hoy 100.000 millones a su plan de Expansión Cuantitativa (QE) “para igualar ampliamente el déficit fiscal esperado del 13-14% del PIB”, dado que “ya ha completado el 70%” de su programa original. “Su ritmo de compra ha sido rápido y constante, más del doble que el del BCE, y las compras totales como porcentaje del PIB ahora se acercan a las de la Reserva Federal”, recuerda.
Además, estima también que “reducirá su ritmo de compras” en algún momento “después de esta reunión o cuando el programa inicial se agote” y cree que la entidad “podría añadir 5.000 millones” a su programa de bonos corporativos. Lo que ve muy improbable es que se vean los tipos negativos porque “harían más daño que bien a la economía y los mercados”.