El reciente aumento de las hostilidades en el este de Ucrania se ha producido en dos zonas de Donestk, al norte, en la ciudad de Kramatorsk, y al sur, en Mariúpol. Kramatorsk, en territorio controlado por el Gobierno de Kiev desde el pasado verano, fue bombardeada con misiles que cayeron en el cuartel del mando de la ‘operación antiterrorista’, (en palabras de Kiev), en el aeropuerto y también en barrios residenciales de la ciudad. El resultado, según datos ucranianos fueron 15 muertos, entre civiles y militares. Este bombardeo, ha reavivado la violencia en una ciudad que se consideraba ya zona segura controlada por el Gobierno.
En Mariúpol, ciudad costera en el mar de Azoz, que ya se ha convertido en un símbolo de esta guerra, las tropas leales a Kiev emprendieron una contraofensiva encabezada por el batallón regional de voluntarios Azov y con participación de la Guardia Nacional de Ucrania.
Mientras tanto, en Debáltsevo, otro de los frentes abiertos, la situación continúa tensa. Esta zona, es un importante núcleo ferroviario entre Donetsk y Lugansk. Precisamente Lugansk es también el centro de la polémica, ya que las autoridades de Kiev han denunciado que unos 50 tanques y más armamento pesado entraron en este territorio, desde Rusia mientras los líderes de ambos países en conflicto y de Alemania y Francia intentaban llegar a un acuerdo para el cese de las hostilidades
Posición Internacional
Mientras la situación se intensificaba, esta semana, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comparecía ante los medios junto a Angela Merkel, su homóloga alemana. Obama afirmó entonces que tanto su país como sus aliados europeos siguen comprometidos en encontrar una solución diplomática a la tensión con Rusia por la cuestión ucraniana. Sin embargo, Obama no descartó por completo el envío de armas para apoyar a Ucrania, de hecho, según informó Reuters, es una alternativa que su Gobierno "está evaluando".