La cumbre entre China y la Unión Europea celebrada este jueves en Pekín evidenció la complejidad de una relación marcada por la interdependencia económica y las tensiones geopolíticas.
En el 50º aniversario de sus relaciones bilaterales, Bruselas reclamó a Pekín un comercio más equilibrado y una implicación clara para frenar la guerra en Ucrania.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, trasladó al presidente chino, Xi Jinping, el malestar europeo por las barreras de acceso al mercado chino, el uso de tierras raras como elemento de presión y las prácticas industriales que considera desleales.
«Hay mucho que podemos hacer juntos, pero tiene que haber soluciones pragmáticas», señaló Von der Leyen.
Von der Leyen subrayó que la UE sigue dispuesta al «diálogo constructivo», aunque advirtió que se ha alcanzado un punto de inflexión.
