El 24 de febrero de 2022 las tropas rusas invadieron Ucrania. Después de la escalada de tensión vivida durante las semanas previas, ese día el ejército ruso entró en la antigua república soviética por tres frentes: al norte por Bielorrusia; al este mediante la frontera con Rusia; y al sur, desde Crimea, la península que este país invadió y se anexionó ilegalmente en 2014. Desde un primer momento se produjo una transformación de la situación geopolítica y, a nivel económico, las consecuencias han impactado de forma global.
Según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, desde el comienzo del conflicto han muerto en Ucrania 7.110 civiles y otros 11.547 han resultado heridos. No obstante, se cree que el número real podría ser “considerablemente mayor”. Por su parte, los datos de ACNUR -hasta el pasado 31 de enero- indican que 18.136.866 personas han abandonado el territorio ucraniano, lo que supone más del 44% de la población. Polonia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Moldavia y Bielorrusia son los principales países receptores.
En este contexto, la energía también ha experimentado una profunda transformación. Tal y como explica el cofundador y responsable del área de digital de Wembley Studios, Félix Velasco, los primeros meses se caracterizaron por la “alta” incertidumbre que implicó “un disparo en los precios”. En lo que respecta a las materias primas como el petróleo o el gas, Antonio Alonso Marcos, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad San Pablo CEU, detalla que, básicamente, se ha producido una diversificación de las fuentes y un rediseño de la distribución.
Mismo origen, nueva distribución
Para explicar su afirmación, Alonso sostiene que, “a lo largo de este año ha habido un cambio en la oferta y, sobre todo, en los canales que se han utilizado para colmar la demanda”. En relación con la diversificación de las fuentes, “ahora compramos más gas licuado a Estados Unidos” y, de forma paralela, “se ha incrementado la cantidad de gas y petróleo que compramos a países de Oriente Medio y del golfo Pérsico”. Mientras que, a la hora de hablar del rediseño de la distribución, el profesor de Relaciones Internacionales aclara que, debido a que seguimos necesitando fuentes de energía asequibles, "seguimos comprando gas y petróleo a Rusia".
De este modo, antes de la aprobación de las sanciones que la Unión Europea ha impuesto sobre el Kremlin, la compra se realizaba directamente al país dirigido por Vladimir Putin y, desde su entrada en vigor, esta compra se realiza de forma indirecta a través de intermediarios. Por ello, “en término generales podemos decir que ha habido un cambio en la forma de hacer llegar el gas y el petróleo a Europa”, lo que ha afectado a las relaciones entre los países.