La posibilidad de un brexit a las bravas, sin acuerdo, es cada vez más factible. En Bruselas es un escenario totalmente asumido. “Ya que el tiempo se está acabando, también discutiremos el estado de los preparativos ante el escenario del no acuerdo”, escribió por carta el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al resto de líderes continentales en la invitación de la última Cumbre del año.
La Comisión Europea está acelerando esos planes de contingencia por si todo sale mal el 14 de enero, cuando la primera ministra británica, Theresa May, someterá finalmente en la Cámara de los Comunes el acuerdo pactado para una desconexión británica ordenada. La Cámara de los Comunes se divide entre los partidarios del brexit duro, del acuerdo alcanzado por May y los que desearían, cada vez más, celebrar un segundo referéndum para que la ciudadanía apueste por permanecer en la UE. Si fracasa, el abismo se abriría a los pies de Europa.
Las advertencias de la Comisión suponen un escenario extremadamente preocupante para aerolíneas como Iberia, Vueling o la irlandesa Aer Lingus. Las tres pertenecen a IAG, el conglomerado inglés resultante de la fusión de British Airways con la antigua aerolínea de bandera española. El capital es mayoritariamente británico y eso significa que no podrán realizar vuelos intracomunitarios, sí hacia o desde la UE.
¿Fin del puente aéreo Madrid-Barcelona?
Las licencias operativas para despegar en una ciudad comunitaria y aterrizar en otra exigen que la mayoría del capital de esa aerolínea sea europeo. No así para volar desde fuera de la UE al interior o a la inversa. Por eso podemos cruzar el Atlántico en una aerolínea estadounidense, pero es europea la que nos lleva de Madrid a Barcelona o a Roma.