Cada vez más empresas y directivos apuestan por el coaching para potenciar la productividad de sus equipos y mejorar su capacidad de maniobra y liderazgo. Hemos pasado ya la fase en la que sólo nos preocupaba que nuestros equipos estuviesen motivados, parecía que esa era la piedra filosofal, la medicina milagrosa que hacía que todo funcionase; sin embargo la motivación del mejor equipo del mundo, sin un líder enérgico y comprometido, tiene los días contados.
Ahora, lo que preocupa a los nuevos líderes es cómo conseguir implicar y comprometer a cada uno de los miembros de su equipo para llegar a obtener los resultados deseados y todo ello manejando y adaptando diferentes estilos de liderazgo en función de las personas, los procesos y el entorno en el que se desenvuelvan.
En este contexto el coaching de equipos, se muestra como una herramienta eficaz para desarrollar y potenciar el liderazgo, ya que a diferencia del coaching ejecutivo, o coaching individual, para llevar a cabo con éxito un proceso de coaching de equipos es fundamental que todos sus miembros formen parte del mismo, y esto, por supuesto incluye al líder del equipo.
"No preguntes que puede hacer el equipo por ti. Pregúntate, que puedes hacer tú por el equipo" Michael Jordan
Partimos de la base que el trabajo y misión fundamental del coach de equipos es poner luz a todos aquellos procesos y situaciones que están dificultando su desempeño para fomentar que el equipo sea capaz de encontrar sus propios recursos, promoviendo el autoaprendizaje y potenciando la coherencia en las actuaciones del equipo aprovechando todas sus fortalezas y diversidades para conseguir una mayor productividad, mejorar el ambiente de trabajo, mayor rapidez en la toma de decisiones, desarrollar nuevas herramientas o estrategias para combatir las tensiones internas mejorando la comunicación y poniendo el foco en los procesos que el equipo está llevando a cabo para conseguir sus objetivos.