El Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), creado en 2015, tiene como misión principal financiar construcciones vinculadas a la iniciativa china Belt & Road. Según el Asian Development Bank, dependiente del Banco Mundial, Asia va a demandar un billón de dólares en infraestructuras hasta 2030.
Los casi ochenta países pertenecientes a la iniciativa comercial china, B&R, suman un tercio del PIB mundial. Su población supera los cuatro mil millones de personas. Y el BAII, con 25 inversiones ejecutadas en dos años, ha destinado cuatro mil millones de dólares a financiar iniciativas diversas.
‘El Asian Investment Infrastructure Bank tiene un capital registrado superior a los cien mil millones de dólares’, señala Xu Jin, investigador principal del think-tank gubernamental chino CASS, en conversación con DIRIGENTES. ‘El potencial del BAII, atendiendo al crecimiento de las inversiones, es todavía bastante elevado’, finaliza.
En relación con estos dos últimos años destaca, sobre todo, la movilización de capital privado. Si a finales del ejercicio 2016, esta institución multilateral solamente había logrado atraer cinco millones de dólares desde el sector privado, ahora dicha cifra se ha multiplicado por diez.
Por señalar algunos ejemplos concretos, el Asian Infrastructure Investment Bank viene desarrollando infraestructuras diversas, desde prevención de inundaciones hasta reducir la contaminación del aire, todo en ciudades como Pekín o Manila. En Georgia, por poner otro ejemplo, las nuevas autopistas que conectan con el Mar Negro o Turquía también cuentan con capital del BAII.