A pesar de que Argentina sea un país con distancias enormes, hay un ciudad de parada obligatoria para el viajero en su ruta por este país. Se trata de Buenos Aires. La capital argentina dispone de una gran variedad de actividades y, por ello, desde Dirigentes proponemos varias alternativas que no dejarán indiferente a nadie, incluso a los más exigentes.
La ruta comienza en uno de los alojamientos más sorprendentes de toda la ciudad: Faena Hotel Buenos Aires donde solo por asistir al espectáculo Rojo Tango -considerada la actuación de tango más fascinante del mundo- el visitante se sentirá una estrella. Aunque también puede elegir la Suite Imperial, una gran residencia de dos pisos diseñada para vivir rodeado de selectas antigüedades del barrio de San Telmo. Para los que abogan por algo más vanguardista tienen Four Seasons que permite decantarse por un diseño contemporáneo de La Torre o por el lujo europeo de siete suites únicas del estilo Belle Epoque de La Mansión.
Una vez ya instalados, el turista solo tiene que salir a la calle y dejarse envolver por todas las experiencias de lujo que podrá realizar como, por ejemplo, asistir al Teatro Colón. Este edificio, considerado por los grandes directores de orquesta como uno de los mejores en su categoría, necesitó 1.500 personas para su construcción.
Catalogada como la ciudad que no descansa, sus amplios horarios comerciales hacen posible visitar cualquier tipo de establecimiento. Los amantes de la música reproducida analógicamente podrán encontrar tiendas de música y librerías reconocidas sobre la avenida Corrientes. Una apuesta cultural que se completa con la librería Ateneo Grand Splendid, reconocida como una de las más impresionantes del mundo. El que fuera teatro en otra época, ha mantenido la estructura de modo que se puede elegir entre un libro, pedir un café cortado y disfrutar de unas páginas en el mismo escenario.
Espacios como la Avenida Alvear o las conocidas Galerías Pacífico combinan el placer de las compras con el disfrute del arte materializado en la magnífica cúpula que se encuentra decorada con murales realizados por pintores argentinos de la talla de Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Demetrio Urruchúa y Juan Carlos Castagnino.