Una de las tomentas más poderosas que se han visto en el Pacífico, el ciclón tropical Pam, devastado la isla de Vanuatu, arrancando los tejados y los árboles y matando al menos a ocho personas, aunque el recuento de víctimas podría aumentar en las próximas horas, según han declarado las autoridades del país insular.
Naciones Unidas está ya preparando un gran dispositivo de ayuda y desde Australia están ofreciendo a sus vecinos todo el apoyo posible.
Según informa Reuters, con vientos de hasta 340 kilómetros por hora, el ciclón Pam ha dejado la isla destrozada, con cortes eléctricos, las comunicaciones dañadas y una grave amenaza de hambre y sed para los próximos días.
Informaciones aún no confirmadas señalan que el número de muertos podría aumentar hasta varias docenas, aunque los servicios de emergencia señalaron que podrían pasar días o semanas antes de conocer por completo el alcance de los daños.
"Fue como si el mundo fuese a acabarse", dijo Alice Clements, portavoz de UNICEF, desde Vanuatu. "Fue como si hubiera caído una bomba en el centro de la ciudad. No hay energía. No hay agua", añadió. Tom Skirrow, director de operaciones para Save the Children, que ha afirmado a Reuters que el Departamento Nacional de Gestión de Desastres de Vanuatu había confirmado ocho muertos y 20 heridos. Skirrow esperaba que estas cifras aumenten sustancialmente según avanza el día.