El trabajo de Plečnik fue redescubierto en Europa y en el resto del mundo en los 80, gracias a una exposición hecha en el Centro Georges Pompidou en París en 1986. El interés siguió creciendo a lo largo de la última década del siglo XX. Los expertos declararon que su obra contenía grandes niveles de innovación y originalidad en su uso de los elementos históricos, regionales y locales, que él combinó para crear composiciones completamente nuevas. La Liubliana construida en la época de entreguerras contiene su firma indiscutible y su estilo ha inspirado el trabajo de muchos arquitectos y diseñadores contemporáneos que le ven como un precursor de la arquitectura postmodernista.
En Eslovenia, Plečnik se dedicó sobre todo a trabajar en su ciudad natal, la capital del país, y en ella dejó su mayor colección de obras maestras, con voluntad de transformar la ciudad en una Atenas moderna. Con respecto al gran número de trabajos que hizo y a su gran calidad y variedad, se asume que Jože Plečnik debe ser considerado uno de los arquitectos más importantes del siglo XX, sino el más importante y, tal vez, el último artista verdaderamente universal. Hay cinco Plečnik imprescindibles en Liubliana, cinco visitas que ayudan a entender la espectacularidad y el encanto de la capital y la importancia creativa del arquitecto en su historia: Cementerio de Žale (Pokopalisce Žale): Lugar en el que el arquitecto está enterrado, el cementerio fue, en realidad, una obra de encargo de ampliación con respecto al lugar inaugurado veinte años antes. De Plečnik fue la idea de las salas velatorias de Žale, de las cuales tomó posteriormente su nombre el cementerio completo. La entrada a través del arco del triunfo con columnas en dos pisos separa simbólicamente el territorio de los muertos del de los vivos. A través de la mezcla de construcciones, desde antiguas a bizantinas y orientales, el arquitecto hace énfasis en la idea de igualdad religiosa. 







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