En un mundo globalizado, donde las cadenas globales de producciónson la norma, una guerra comercial puede ser letal. Más todavía si dicho conflicto golpea de lleno a China, la fábrica del mundo, como está sucediendo. En este punto, es necesario recordar que un 65% del comercio mundial corresponde a bienes intermedios, según la OCDE. Al Reino Unido, por ejemplo, la guerra comercial le está afectando en dos direcciones. Por un lado, afecta negativamente a las exportaciones de empresas británicas, deslocalizadas en China, hacia Estados Unidos. Y, por otro, el alza general de los arancelesresta competitividad a unos bienes que, normalmente, son fabricados en varios países.
Las exportaciones británicas han pasado de crecer un 14% interanual a hacerlo solamente un 2%. Y compañías automovilísticas, como la alemana Daimler, han sufrido una reducción de sus beneficios cercana al 30%. BMW, que fabrica los vehículos vendidos a China en Carolina del Sur, Estados Unidos, ha anunciado una subida de sus precios superior al 5%. Y la automovilística estadounidense Tesla, debido a los aranceles, también ha incrementado sus precios de venta en China un 20%. El sector automovilístico, sin duda, viene dando cuenta del desastre desde hace meses.
Pero también la electrónica de consumo, donde otros muchos países, como Corea del Sur o Japón, se están viendo seriamenteafectados. Según ha podido saber DIRIGENTES, algunas grandes empresas españolas tienen previsto abandonar China tras la subida de aranceles en Estados Unidos. ‘Dentro del mercado chino tenemos bastante limitado el acceso, pero fuera nos están subiendo los aranceles si vendemos desde China, por lo que ahora compensa trasladar la producción a otros países’, confiesa un CEO español a DIRIGENTES. Sea como fuere, 2019 podría comenzar con nuevas subidas generalizadas de aranceles estadounidenses sobre todas las exportaciones chinas, el 100%. ‘Si esta guerra comercial se recrudece,el mundo lo acabará notando, toda vez que ambas potencias enfrentadas suman la mitad del PIB mundial’, advertía recientemente el FMI.
UN CONFLICTO IDEOLÓGICO
Washington cree que, si China se sometiera a las normas del libremercado, su déficit sería menor y muchos empleos deslocalizados al gigante asiático permanecerían todavía en EE. UU. China, por otra parte, opina que Estados Unidos solamente busca penalizar la frugalidad de sus agentes económicos.