"Las commodities tienen históricamente una baja correlación con otros activos. Impulsadas por sus factores específicos, tienen a proporcionar una mayor rentabilidad con el mismo nivel de riesgo cuando se añaden a una cartera estándar de acciones y bonos", median el uso, por ejemplo, del Bloomberg Commodity Index, destacan los analistas de ETF Securities.
Los estudios llevados a cabo por la firma muestran que las materias primas no añaden valor en una cartera conservadora cuando la asignación en deuda es la más alta (80%); mientras que los portfolios equilibrados y de crecimiento han superado a los primeros en un 20% y un 23%, respectivamente. En ambos, añadir una exposición del 10% a commodities aumenta el sharpe ratio, independientemente de si la cesta incluye energía o no.
Concretamente, estos expertos llaman la atención sobre un modelo contrario basado en una estrategia híbrida de largo centrada en la lectura contraria de cuatro indicadores: inventarios, posicionamiento, roll yield y momentum de los precios. Del cual extraen cinco carteras: cuatro basadas en cada uno de estos indicadores y una en todos.
Durante los últimos 15 años el mejor comportamiento lo ha registrado la lectura contraria del roll yield, destacan. Ahora bien, en los cinco ejercicios más recientes (con los índices de materias primas cayendo de media un 12% anual), tanto ésta estrategia como la de momentum han registrado un saldo plano. Las Bolsas repuntaron un 4,4% anual y los bonos un 2,4% en el mismo periodo.
En conclusión, durante los mercados alcistas de las materias primas (entre 2001 y 2010) estos posicionamientos contrarios superaron a otras clases de activos al incluir commodities; mientras que el modelo general proporciona una protección eficaz contra las caídas, como la vista en los últimos cinco ejercicios.