Holanda fue uno de los primeros fundadores de la UE y ahora le toca liderar un turno en el que en materia económica tendráque buscar un equilibrio entre el crecimiento económico y el cumplimento del Pacto de Estabilidad y de forma paralela seguir dando pasos hacia la Unión Monetaria, uno de los proyectos clave para el equipo de Jean-Claude Juncker.
Holanda se caracteriza por ser un país de negocios y socialmente responsable. Esa serála filosofía que intentaráfiltrar en sus seis meses de Presidencia europea. Para ello ha identificado áreas concretas a las que dar un impulso hasta junio de 2016, entre las que destaca situar a la UE en un lugar privilegiado a nivel mundial en innovación y creación de empleo, además de conseguir una unión monetaria y energética.
Hay pocas novedades en su programa para los próximos seis meses en Europa. Sin embargo, Holanda pretende centrarse en la implementación de las decisiones que se toman a nivel europeo. Los Países Bajos quieren volver a centrar al ciudadano en la política comunitaria y para ello es fundamental no sólo que los Veintiocho aprueben directivas sino que se vea quién y cómo las cumple. «La gente estácansada de ver que se aprueban directivas europeas si finalmente no llega a verse un resultado a nivel nacional», reconocían fuentes del Gobierno holandés.
En términos económicos muchos de los esfuerzos irán encaminados hacia la Unión Económica y Monetaria, especialmente en lo que se refiere a reformas y consolidación fiscal, la profundización en el mercado único y la gobernanza. El Consejo tendrá que decidir en ese sentido sobre la propuesta de la Comisión Europea de crear un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés) para toda la eurozona.
La Comisión propuso en noviembre que los bancos realicen aportaciones a un sistema de garantía de depósitos para proteger a los consumidores. La propuesta, presentada en tres etapas a finalizar en 2024, pide que cada banco nacional aporte al sistema europeo según el riesgo que suponga su entidad. Sería obligatorio para todos los Estados miembros de la zona euro, cuyos bancos ya están cubiertos actualmente por el Mecanismo Único de Supervisión, aunque el objetivo es ampliarlo aún más y abrirlo a otros países de la UE que quieran sumarse al proyecto de la unión bancaria.